Agricultura de conservación

Introducción

Como tantas actividades humanas, la agricultura está evolucionando.

Las labores de preparación del suelo, responsables en cultivos extensivos de hasta la mitad del coste de producción, están siendo sustituidas por tratamientos económicos con herbicidas de baja peligrosidad y sin efecto residual. Esta sustitución permite dejar sobre el suelo los rastrojos del cultivo anterior lo cual resuelve el problema de la erosión, conserva mejor la humedad del suelo, y aumenta la fijación de dióxido de carbono en la materia orgánica del suelo.

Estas nuevas formas de cultivar, conocidas como agricultura de conservación, siembra directa o mínimo laboreo, están siendo apoyadas institucionalmente en muchas zonas, en Castilla y León (mejora de barbechos en el Programa Estepas Cerealistas), Castilla-La Mancha (Orden de 24/3/1995 sobre Conservación del Hábitat para aves esteparias), Madrid (Orden 5284/1997 publicada en el BOCM el 5/1/98), Andalucía (Orden del 14 de Mayo, publicada en el BOJA el 2/6/98) y Navarra (Decreto Foral 265/1998 publicado en el BO de Navarra el 19/10/98). En esta publicación queremos ofrecer una breve descripción de estas técnicas, con recomendaciones concretas para nuestro país.

El Suelo: nuestro patrimonio más valioso

El suelo esta compuesto por partículas de arena y limo que se mantienen unidas por la arcilla y materia orgánica. Estas partículas están aglomeradas en unidades estables denominadas agregados.

La organización de estos agregados y las partículas de suelo se conoce corrientemente como estructura del suelo. Un suelo con buena estructura no sólo soporta mejor los elementos alteradores tales como la precipitación erosiva, sino que también permite una mejor producción de los cultivos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Una buena estructura del suelo debe permitir:

1.Poros adecuados para la entrada de aire y del agua en el suelo. Los poros son los espacios entre partículas del suelo y agregados.

2.Porosidad adecuada para que el agua se mueva a través del suelo y se almacene para los cultivos, así como para que drene si es necesario.

3.Porosidad adecuada para el crecimiento del cultivo. Después de la germinación de las semillas, los nuevos tallos y después las raíces deben ser capaces de explorar completamente el volumen del suelo para conseguir humedad, aire y elementos nutritivos.

 

 

 

 

 

En el caso de exceso de labores, se nota una reducción de infiltración del agua y aumento de la escorrentía. El crecimiento del cultivo se ve dificultado. La alteración de la capa superficial del suelo reduce su estructura estable. El suelo puede enfangarse cuando esté mojado y tener una apariencia de "fundido". Esto provoca un menor movimiento de aire y agua dentro del suelo.

A veces se forman costras duras que dificultan la emergencia del cultivo y su crecimiento precoz.

La importancia del rastrojo

A menudo se confunde rastrojo con restos de poco valor. ÁTodo lo contrario! El rastrojo es un recurso que puede ser empleado para proteger el suelo del impacto de la precipitación erosiva y la consiguiente escorrentía.

Las practicas de retención del rastrojo son recomendadas por las autoridades para conservación de suelos como un componente importante de un programa de manejo de suelo. Esto no implica la retención de altas cantidades de rastrojo, sino solamente las suficientes para la función de proteger el suelo.

Esto no implica la retención de altas cantidades de rastrojo, sino solamente las suficientes para la función de proteger el suelo. Una cantidad modesta de 2 a 3 Tm/ha de rastrojo de trigo proporciona una protección sustancial contra la erosión (Servicio de Conservación de Suelos de NSW, Australia).

Esto puede conseguirse con producciones a partir de 1,5 TM/ha de trigo.
Una retención modesta del rastrojo que resulte en un 30% de cubrimiento del terreno proporciona una importante protección del suelo.

El rastrojo intacto frena el agua de escorrentía, permitiendo una mejor infiltración en el suelo y una menor pérdida del suelo.

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El laboreo - los hechos

El método tradicional de preparación del suelo para los cultivos en los últimos siglos ha sido el laboreo. Las técnicas agrícolas modernas se han desarrollado con labores más rápidas para cubrir mayores superficies. Estas labores más rápidas y más agresivas actúan pulverizando los agregados del suelo, disgregándolos y deteriorando así la estructura del mismo.

Es obvio que los suelos soportan bien algunas de estas alteraciones. Sin embargo, estas agresiones repetidas conducen con el tiempo a un sellado del suelo, haciendo más difícil el crecimiento de los cultivos.

Con el tiempo, la producción del cultivo es también afectada.

Además de las alteraciones obvias del suelo causadas por el laboreo, el paso continuo de tractores pesados y maquinaria sobre el suelo pueden también conducir a una compactación en profundidad (suela de labor).

Los comienzos de la erosión

La infiltración lenta del agua en el suelo, debida a la destrucción de la estructura de las capas superficiales, conducirá a una escorrentía indeseable y a la pérdida de suelo.

Los efectos de la erosión son dramáticos en algunas zonas, como en las cárcavas por donde escapa el agua de muchos campos, pero el problema comienza mucho antes en forma de erosión laminar. Sus efectos sobre la fertilidad del suelo se manifiestan lentamente, pero son importantes, pues un solo milímetro de suelo puede tardar más de100 años en regenerarse.

Erosión laminar

Es la erosión más o menos uniforme de toda la superficie de un campo. Las raíces de plantas, árboles y las vallas quedan progresivamente expuestas. 

 

Erosión en surcos

Es la acentuación de las depresiones naturales causada por la escorrentía superficial del agua. Aunque las labores suelen esconder el daño, se pierde gran cantidad de suelo fértil.

Erosión en cárcavas

Es la que causa hondas fisuras en tierra que podría ser cultivable. Si no son controladas, las cárcavas ganan terreno progresivamente hacia las colinas.

La erosión en España

Los datos publicados sobre el estado de la erosión en España proceden de ICONA (1992) en el que se observa la gravedad del problema en la España seca.

Como conservar la humedad del suelo

La presencia de rastrojo sobre el terreno es como una trampa de agua, que facilita la infiltración y reduce las pérdidas por evaporación al mantener más fría y protegida la superficie del suelo.

Para conservar esta humedad, tan valiosa en las condiciones españolas, hay que evitar el desarrollo excesivo de la vegetación espontánea (ricios y malas hierbas) que bombean activamente la humedad fuera del suelo.

El laboreo puede controlar las hierbas, pero remueve el suelo innecesariamente, exponiéndolo a pérdidas de humedad. En el laboreo de conservación, la aplicación de un herbicida permite un control efectivo de malas hierbas sin remover la tierra.

Así se conserva la valiosa humedad almacenada en el suelo, y se retrasan las nascencias posteriores de otras infestantes.

Aplicación correcta de herbicidas

Los mayores beneficios del empleo de herbicidas se obtienen cuando se aplican pronto, es decir, cuando las especies indeseables están poco desarrolladas. Esto nos permite usar dosis muy económicas y guardar en el suelo la mayor cantidad posible de humedad.

Es imprescindible seguir las instrucciones de la etiqueta de cada herbicida en cuanto a cultivos autorizados, dosis y recomendaciones de empleo. Los herbicidas sin efecto residual están especialmente indicados por su flexibilidad, pues su materia activa se inactiva en contacto con el suelo. Esta característica está además asociada con una alta seguridad para aguas subterráneas.

Entre las formulaciones disponibles, son muy recomendables los herbicidas de baja peligrosidad para aplicadores, para fauna terrestre y para fauna acuícola, por su mayor respeto a la biodiversidad del medio.

Estos productos pueden ser aplicados económicamente con bajos volúmenes de agua (menos de 100 1/ha) y son compatibles con el pastoreo eventual del ganado a partir de un día después de la aplicación.