¿Por qué Monsanto demanda a agricultores que reutilizan las semillas?

Monsanto patenta muchas de las variedades de semillas que desarrolla. Las patentes son necesarias para asegurarnos de que recibiremos el pago por nuestros productos y por toda la inversión que realizamos para desarrollar estos productos. Esta es una de las razones básicas de las patentes. Otra razón más importante aún es que las patentes ayudan a promover la investigación. Sin la protección de las patentes habría muy pocos incentivos para que las compañías privadas buscaran y reinvirtieran en innovación. Monsanto invierte más de 2.6 millones de dólares diarios en investigación y desarrollo, lo que a la postre beneficia a agricultores y consumidores. Sin la protección de las patentes esto no sería posible.

Cuando los agricultores compran una variedad de semilla patentada, firman un acuerdo donde se suscribe que cultivarán únicamente la semilla que nos están comprando y que no guardarán ni volverán a sembrar las semillas que van a producir las plantas que están cultivando y contienen la tecnología patentada. Al año, más de 250.000 agricultores compran semillas aceptando estas condiciones en los Estados Unidos. Ellos comprenden la simplicidad básica del convenio que consiste en que a un negocio se le debe remunerar por los productos que éste genere. La gran mayoría de los agricultores comprenden y agradecen nuestros trabajos de investigación y tienen la voluntad de pagar por nuestras inversiones y por el valor que ellas les ofrecen. Los agricultores piensan que es injusto que algunos de ellos dejen de pagar.

Un porcentaje muy pequeño de agricultores no respeta este acuerdo. Monsanto tiene conocimiento, a través de las acciones de nuestra empresa o a través de terceros, respecto a las personas de quienes se sospecha que violan nuestras patentes y nuestros acuerdos. En los casos en que nos encontramos con algunas infracciones, tenemos la posibilidad de dirimir la mayoría de estos casos sin siquiera ir a los tribunales. En muchos casos estos agricultores siguen siendo nuestros clientes. Sin embargo, en algunas ocasiones nos vemos forzados a recurrir a los juzgados. Esta es una circunstancia relativamente extraordinaria con cerca de 120 juicios que se han entablado durante la década pasada. Esto equivale a menos de 10 por año durante los últimos 12 años. Menos de una docena de casos han requerido un juicio completo. En cada uno de estos casos el jurado o el tribunal han decidido a nuestro favor.

Monsanto no se beneficia de estos juicios. Después de que se deducen los honorarios legales, el resto se dona a iniciativas de liderazgo para la juventud, incluyendo programas de becas.

Seguimos estos asuntos por tres razones principales. En primer lugar, ningún negocio puede sobrevivir sin que sea remunerado por los productos que genera. En segundo lugar, la pérdida de estos ingresos obstaculizaría nuestra capacidad de invertir en investigación y desarrollo a fin de crear nuevos productos que ayuden a los agricultores. En la actualidad, invertimos más de 2.6 millones de dólares diarios en investigación y desarrollo para llevar nuevos productos al mercado. En tercer lugar, sería injusto para los agricultores que respetan sus acuerdos el dejar que otros se fueran sin haber pagado por estos productos. La agricultura, como cualquier otro negocio, es competitiva y los agricultores necesitan un campo de juego equitativo.

En pocas palabras

Situación...
Algunas personas han aprovechado casos de violaciones de acuerdos y patentes por parte de ciertos agricultores para generalizar que las acciones legales derivadas de ello son una manera en que Monsanto daña a los agricultores.

Conclusión...
Los juicios que Monsanto ha llevado en contra de quienes violan la ley incumpliendo los acuerdos son pocos y, lejos de dañar a los agricultores en general, fomentan la legalidad de los productos, que a la larga benefician a todos al permitir la investigación y desarrollo.