Nota de Opinión de Hugh Grant: terminemos con el hambre en el mundo

01/01/2012

Reuters originariamente difundió esta nota de opinión el 25 de enero de 2012. El artículo puede encontrarse en el Davos Notebook. Para saber más sobre nuestro compromiso para mejorar la agricultura, visite nuestra sección agricultura sustentable.

El año pasado marcó un hito en la creación de consciencia y el avance del diálogo sobre el desafío de duplicar la producción de alimentos para el año 2050 a fin de combatir el hambre y la desnutrición y satisfacer las necesidades de una población en rápido crecimiento. Recientemente la atención prestada al nacimiento del ser humano número 7.000 millones contribuyó mucho a impulsar esta conversación global. Pero mirando más allá del año 2012, nuestro desafío, de hecho nuestra prioridad, debe ser traducir este impulso en acción.

En el año 2000, los estados miembro de Naciones Unidas, conjuntamente con organismos internacionales, exhortaron al mundo a unirse para abordar los Objetivos del Milenio para el Desarrollo, siendo el primero de ellos la erradicación de la extrema pobreza y el hambre. Ahora nos quedan solamente tres cortos años para cumplir con estos objetivos. Aunque mucho se ha debatido sobre los análisis y mediciones que impulsaron a los objetivos, el hecho simple e indiscutible es que para prosperar — y en muchos casos para sobrevivir — nosotros como sociedad global debemos abordar la pobreza y el hambre.

Los dos problemas son inseparables. Debemos unirnos – los CEO y las ONG, aquellos focalizados en aumentar la productividad y aquellos focalizados en la sustentabilidad medioambiental – si queremos tener esperanzas de tener éxito.

Según el Programa Mundial de Alimentación, el hambre es el riesgo número uno para la salud en el mundo, ya que mata a más personas que la fiebre amarilla, el SIDA y la tuberculosis juntos. Para 2050 habrá 9.500  millones de personas viviendo en la tierra. Actualmente, cerca de 1.000 millones de personas ya sufren de hambre y desnutrición en algunas de las regiones del mundo con crecimiento más acelerado. El desafío de duplicar la producción de alimentos para el año 2050 será difícil de vender ya que los recursos clave se hacen cada vez más escasos y el cambio climático crea obstáculos impredecibles.

Existe un amplio apoyo en pos de enfrentar el problema del hambre. Esto ha sido un punto clave de discusión en reuniones de líderes incluido el G20 y el Foro Económico Mundial como así también en las reuniones  de la Asamblea General de Naciones Unidas. Mientras podemos señalar importantes logros en áreas tales como la lucha contra la fiebre amarilla y el acceso a la educación, el último Reporte de Objetivos para el Desarrollo durante el Milenio indica que nuestro progreso en abordar el problema del hambre se ha amesetado y puede ser que la situación sea peor en algunas regiones.

Uno de los mayores desafíos que debemos vencer en la lucha contra el hambre es la conjunción de un enfoque técnico a la agricultura que aumente la productividad con un enfoque medioambiental que promueva la sustentabilidad. Estoy entusiasmado por los recientes avances por parte del sector privado y del sector público en cuanto a la creación de soluciones para agricultores que aumentan los rindes por acre y que al mismo tiempo requieren menos recursos medioambientales, especialmente agua, la que frecuentemente es tan preciada en los países en desarrollo. Este tipo de innovación nos permitirá producir más con una menor huella en el planeta. Confío en que con el grupo correcto de socios sentados a la mesa, continuaremos acercando soluciones a los agricultores que nos alimentan y proporcionan los materiales usados para fabricar nuestra ropa.

En Davos me reuniré con líderes de otras compañías y representantes de gobiernos y grupos de la sociedad civil como parte de la iniciativa focalizada en la agricultura sustentable llamada la Nueva Visión de la Iniciativa Agrícola. Monsanto es una de las 26 compañías socias del Foro Económico Mundial que proporciona liderazgo estratégico e ideas para la iniciativa. Esta será una gran oportunidad para trabajar con nuestros pares y continuar con las ideas surgidas en 2011 en el Foro Económico Mundial.
Sin embargo, lo que suceda después de Davos es  lo que marcará la diferencia: cómo haremos para poner nuestras palabras e ideas en acción. Durante 2012 y en los próximos años, los gobiernos, las ONG y mis colegas CEO de otras compañías debemos comprometernos a mantener el impulso para combatir los desafíos que vienen con la pobreza.

La cooperación internacional es esencial porque la agricultura proporciona no solamente alimentos sino también commodities esenciales, servicios y bienes sociales que facilitan el crecimiento económico. Conclusión: no podremos vencer a la pobreza y al hambre si todas las partes interesadas no nos sentamos a la mesa de negociaciones y nos concentramos en acciones y en un compromiso que produzcan un cambio.

En la Cumbre del G20, la Fundación Bill y Melinda Gates presentó un informe titulado “Innovación con impacto: financiación para el desarrollo del Siglo XXI”, que es esencialmente un mapa de ruta de aquello que los países deben hacer para continuar con el progreso ya alcanzado en el mundo en desarrollo. El informe Gates sostiene que reducir los compromisos financieros ahora irreparablemente dañaría al mundo en desarrollo y que mantener los compromisos de ayuda con el mismo aceleraría el progreso como para que las naciones en desarrollo no requieran más ayuda externa. El informe dice que el sector privado también tiene un importante rol aquí en la creación de las herramientas y oportunidades que conduzcan a la recuperación económica a través de nuestro trabajo en países en desarrollo. No pudimos estar más de acuerdo con ello y sabemos que muchas otras compañías que están haciendo de la responsabilidad empresarial una parte de sus operaciones empresariales diarias también están de acuerdo con esto.

Las soluciones reales al problema del hambre se requieren ahora. Los desafíos no se reducen. Nuestra compañía está orgullosa de participar en este diálogo y continuará haciéndolo para alentar a otros a comprometerse en este debate y producir un cambio real en 2012 y en el futuro. Hagamos una promesa global de mitigar el hambre de una vez por todas.