¿Cuáles son las implicaciones de la sentencia del Tribunal Supremo en el caso de Quanta contra LG?

El Tribunal Supremo recientemente sentenció un caso de patentes entre Quanta Computer y LG Electronics. Hay quien ha especulado que esta sentencia niega, o de alguna manera debilita las patentes y los acuerdos de licencias relativos a las semillas y a los rasgos biotecnológicos. No es así.

Detallaremos los antecedentes. Quanta ensambla ordenadores con piezas que compra de otros. Vende los ordenadores montados a empresas como HP y Gateaway. Le había comprado a Intel chipsets para utilizarlos en sus ordenadores. Intel había sido autorizado por LG para la fabricación y venta de los chipsets. Sin embargo, el acuerdo de Intel con LG exigía que notificasen a Quanta que Quanta no estaba autorizado por LG para vender los chipsets. LG demandó a Quanta por incumplimiento de la patente cuando Quanta no suscribió un acuerdo por separado con LG. El Tribunal sentenció en contra de LG.

Este caso ilustra la doctrina de vencimiento de patente, que implica que una vez pasa el título de un artículo patentado a un comprador en una venta sin restricciones, el dueño de la patente ya no tiene más derechos sobre la patente de ese artículo ante usuarios intermedios o compradores de segunda mano.

La tecnología y los acuerdos implicados en la sentencia Quanta son completamente distintos al acuerdo utilizado por Monsanto en sus transacciones con semillas y rasgos.

Quanta compraba chipsets y los incorporaba a ordenadores que revendía a clientes. Es un caso análogo a la compra de un libro en una librería y venderlo posteriormente en eBay. La sentencia del Tribunal Supremo determinó que debido a los términos de los acuerdos entre LG e Intel, Quanta estaba autorizado para revender los chipsets procedentes de Intel como parte del sistema informático distribuido en el mercado por Quanta, de la misma manera que alguien puede revender un libro en eBay.

Las semillas son muy distintas de los microchips. Monsanto vende semillas a los agricultores y les permite plantarlas y vender la cosecha como producto. No se les permite reservar y reutilizar o vender el producto de esas semillas para la siembra. Sería lo mismo que comprar un libro en una librería, fotocopiarlo muchas veces y después vender las copias en eBay. La doctrina de vencimiento de patentes simplemente no se aplica a copias de los productos.

Además de la protección garantizada por las patentes, Monsanto se asegura de que los acuerdos que firma con las empresas de semillas y agricultores sean claros respecto a lo que éstos puedan hacer con las semillas y rasgos.

Hay además amplia jurisprudencia que ratifica que las patentes y permisos existentes son legalmente vinculantes. Tanto el Federal Circuit Court como el Tribunal de Apelaciones de Estados Unidos han sentenciado que las patentes de semillas y rasgos son legales. En el caso de Quanta contra LG, el Tribunal Supremo elaboró un veredicto muy preciso. Nada de la sentencia revocó ninguna de las decisiones anteriores.

Aparte de la protección legal que se mantiene, un hecho importante es que las patentes de semillas y rasgos no benefician solamente a las empresas de semillas, benefician a todos. Sin la protección de las patentes, no se incentivaría la inversión de la industria privada en la investigación y desarrollo de los productos que benefician a tantos agricultores y consumidores.