Micotoxinas

STRESS MEDIOAMBIENTAL

Las plantas están expuestas a numerosos factores de stress biótico y abiótico. Estos factores contribuyen a causar pérdidas significativas en el rendimiento de los cultivos, impidiendo que estos produzcan potencial. Los factores de stress biótico incluyen organismos que producen enfermedad, como los hongos, las bacterias y los virus, y plagas de insectos y malezas. La primera generación de cultivos biotecnológicos expresó características que los protegen contra factores de stress biótico. Por ejemplo, los cultivos Bt brindan protección contra insectos plagas, y los cultivos RR tolerantes al herbicida Roundup. La próxima generación de cultivos biotecnológicos cuentan con características que ayudan a los cultivos a tolerar los factores de stress abiótico, tales como la sequía, el calor, el frío y la salinidad del suelo.

¿QUÉ SON LAS MICOTOXINAS?

Se conocen como micotoxinas a substancias producidas por algunos hongos que son tóxicos tanto para el hombre como para los animales. Históricamente, las micotoxinas han afectado sobre todo al sector agrícola, de los alimentos, avícola y ganadero. Algunos hongos producen micotoxinas a campo antes de la cosecha o durante el almacenamiento, si las condiciones de almacenamiento favorecen el desarrollo de mohos y micotoxinas.

AFLATOXINAS Y FUMONISINAS

Algunas de las micotoxinas más prevalentes producidas por hongos son las aflatoxinas y la fumonisinas. La aflatoxina, un conocido carcinógeno en el ser humano, representa una amenaza potencial para la seguridad alimentaria en el mundo en vías de desarrollo y una preocupación periódica para los productores en los países desarrollados. En los EE.UU. las micotoxinas son cuidadosamente monitoreadas para limitar su presencia en los alimentos, pero su presencia en los granos para forraje puede producir millones de dólares de pérdidas a los productores ganaderos. Las fumonisinas, identificadas en 1988 por un grupo de científicos de Sudáfrica, son capaces de producir trastornos en humanos y se ha demostrado su toxicidad en ciertos animales: los caballos son los más susceptibles, pero también afectan a las aves, cerdos y ganado.

EFECTOS SOBRE LA SALUD HUMANA Y ANIMAL

La exposición a las micotoxinas puede ocurrir por contacto o por inhalación de partículas en el aire y por ingestión. La exposición a las micotoxinas tanto en animales de granja como en humanos puede tener un impacto sobre el sistema inmune y ciertos órganos específicos. Algunos de los síntomas agudos que puede producir son hemorragia pulmonar, dermatitis, resfríos recurrentes y síntomas gripales, ardor/dolor de garganta y diarrea, mientras que los efectos crónicos incluyen carcinogenicidad, inducción de mutaciones, y daños al sistema nervioso central y al sistema inmune. Las micotoxinas que se hallan en ambientes cerrados pueden causar tos, irritación de los ojos, la piel y el tracto respiratorio, dolores articulares, cefaleas y fatiga.

Los efectos específicos de la exposición a las micotoxinas en animales incluyen disminución de la productividad (menor producción de leche en vacas lecheras y de huevos en gallinas), aumento en la incidencia de enfermedad causada por supresión de las defensas inmunológicas y daño a órganos vitales. Algunos síntomas adicionales son menos consumo y eficiencia del forraje, ictericia y anemia, disminución de la performance reproductiva y muerte embrionaria. (North Carolina State Univ #AG-523, 1994).

PROCEDIMIENTOS DE CONTROL UTILIZADOS EN EE.UU.

La FDA ha fijado “Niveles de Acción” para las aflatoxinas y “Niveles de Advertencia” para las fumonisinas. El término “niveles de acción” se refiere a los niveles para los cuáles la FDA requiere acción reguladora específica. Debido a que puede haber niveles elevados de micotoxinas en algunos granos y no en otros, el muestreo es muy importante cuando se examina buscando su presencia. Cuanto mayor la muestra, mayor número de granos contiene y mejor será la posibilidad de obtener una muestra realmente representativa. Existen procedimientos establecidos para triturar y medir las muestras, que son fijados por el FGIS (Servicio Federal de Inspección de Granos).

Las compañías de alimentos y forraje han utilizado numerosas pruebas para determinar la potencial contaminación por toxinas, pero algunas son poco precisas o demoran demasiado tiempo. Hay un nuevo dispositivo que utiliza tecnología y puede efectuar el análisis en unos 20 minutos. Es importante mantener los granos de maíz secos durante su almacenamiento para mantener las micotoxinas a niveles permisibles. Se han utilizado métodos mecánicos y químicos de secado en los establecimientos agrícolas, en las instalaciones de almacenado y en las empresas procesadoras de alimentos y forraje.

LAS MICOTOXINAS Y EL MAÍZ Bt

El maíz Bt introducido por Monsanto en 1997 utilizaba un gen de Bacillus thuringiensis, una bacteria presente en los suelos, que produce proteínas que son tóxicas para ciertas plagas del maíz, como el barrenador del tallo (Diatraea), pero no afecta a otras especies relacionadas que no desean tratarse, incluidos los humanos, animales e insectos benéficos. Las proteínas Bt son el ingrediente activo que se ha utilizado por más de 50 años en muchos plaguicidas microbianos para sistemas de agricultura convencional y orgánica.

Al alimentarse con las mazorcas del maíz convencional, el barrenador produce cavidades donde los hongos pueden crecer y producir fumonisinas. Los niveles de fumonisinas se reducen significativamente en el grano de maíz Bt, debido a que las plagas barrenadoras que se alimentan de las mazorcas son destruidas, eliminando así el daño a los granos y reduciendo en forma muy significativa el aumento el crecimiento de hongos y el nivel de micotoxinas. Cuando se encuentran presentes a altos niveles, ciertos insectos sólo son suprimidos por la primera generación de productos de maíz Bt. El efecto acumulativo de la presión aumentada del plaguicida puede causar suficiente daños a las mazorcas para permitir el crecimiento de los hongos y la producción de fumonisinas y aflatoxinas.

La segunda generación de maíz Bt contiene otras proteínas Bt que protegen contra una mayor variedad de insectos plaga, que incluye el barrenador del tallo, la isoca de la espiga y la isoca militar tardía. Estos productos deberían reducir los niveles tanto de fumonisina como de aflatoxina en los granos de maíz, gracias a su más amplio control de plagas de gusanos que se alimentan de las mazorcas.

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