Sistema Roundup Ready

¿El uso intensivo del sistema Roundup Ready genera resistencia en las malezas, generando costos adicionales al productor por tener que aplicar otros herbicidas para combatirlas?

La siembra de cultivos Roundup Ready no determina, por sí misma, la selección de biotipos de malezas resistentes a glifosato.

La aparición de un biotipo resistente a un herbicida, en la población de una maleza, es un fenómeno natural que no depende del tipo de cultivo sembrado ni de la aplicación del herbicida. Una mutación al azar en el ADN de una especie de maleza puede determinar la aparición de un individuo que –casualmente– podría resistir un herbicida, aunque ese herbicida nunca se hubiera utilizado.

Si eso sucediera, la utilización de ese herbicida en una forma no adecuada para la nueva situación, podría seleccionar a ese biotipo frente a los demás individuos susceptibles de la misma población.

Ni la aparición de un biotipo resistente a un herbicida ni su selección representan algo nuevo o desconocido: Muchos herbicidas utilizados actualmente llevan seleccionadas varias decenas de biotipos resistentes en todo el mundo.

Si hubiera una maleza resistente a glifosato en un cultivo RR y el productor tuviera que aplicar otro herbicida para controlarla, el costo será –obviamente– superior al que hubiera tenido con glifosato solo. Aún así, el costo total del control de malezas no será superior al que tendría un cultivo no-RR en el que las malezas tuvieran que controlarse únicamente con otros herbicidas distintos al glifosato.

Para evitar la selección de malezas resistentes a glifosato es necesaria su utilización adecuada, única forma de preservar la posibilidad de seguir logrando un completo control de las malezas con este herbicida.

Si el glifosato es aplicado como única herramienta química a lo largo de todas las etapas de la rotación de cultivos en un lote –especialmente si se reitera la aplicación de dosis inferiores a las recomendadas para las malezas presentes– aumentará el riesgo de seleccionar biotipos que resistan este herbicida al ser más difícil su penetración y/o su traslocación dentro de la maleza (ese es el mecanismo que explica la gran mayoría de las resistencias a glifosato reconocidas en el mundo).

Por ese motivo resultará fundamental respetar las dosis que se recomiendan para cada especie y nivel de desarrollo, así como la elección de las formulaciones comerciales de glifosato registradas que cuenten con los mejores antecedentes de efectividad en el control de malezas.

También resultará muy importante incluir preventivamente herbicidas de distinto modo de acción (1) en la estrategia de control de las malezas de cada lote. Dichos herbicidas complementarios podrán ser aplicados en mezcla de tanque con glifosato o en secuencia, pudiéndose elegir las etapas de la rotación (ej barbecho) en que resulte máxima su selectividad para los cultivos a sembrarse o ya sembrados.

(1) Una estrategia de control de malezas en la rotación de cultivos de cada lote, basada en la utilización de herbicidas de distinto modo de acción, reduce muy significativamente los riesgos de seleccionar biotipos resistentes entre las especies presentes.


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