Sequía y agricultura

Durante años, destacados científicos de todo el mundo han estudiado los cambios climáticos. Científicos de Monsanto y otros académicos han estudiado en detalle los datos, las tendencias y sus implicancias para la agricultura.

Han estado aproximadamente un año investigando y discutiendo acerca de los estudios existentes. De esta manera, nuestros científicos llegaron a la conclusión que las temperaturas están en constante aumento, y esto impactará sin dudas en la agricultura.

Uno de dichos impactos es la sequía. En la agricultura, hay sequía cuando la cantidad de humedad del suelo no satisface las necesidades de un cultivo en particular. Año tras año, gran parte de los cultivos de la mayoría de los agricultores del mundo se ven afectados por la sequía; en algunos casos las pérdidas agrícolas causadas por la sequía pueden ser enormes. Incluso la falta de agua en poca medida puede reducir el rendimiento y afectar la posibilidad de los agricultores de recuperar las inversiones hechas en los cultivos. Es por este motivo, que generalmente los agricultores siembran aquellos cultivos que mejor se adapten a la cantidad de agua disponible.

Sin embargo, en muchas partes del mundo, se usa la agricultura irrigada para aumentar los rendimientos. Internacionalmente, según el Programa Medioambiental de Naciones Unidas, el uso del agua en la agricultura representa cerca del 70% del consumo total. Los costos de irrigación dependen mucho de los precios de la energía y de la oferta de agua y han aumentado de manera sostenida. En este caso, el desarrollo e introducción de semillas híbridas que requieren menos irrigación podrían reducir los costos de producción y la competencia por el agua.

Los proyectos de cultivos biotecnológicos de Monsanto se concentran en la adaptación al estrés medioambiental. Estos proyectos incluyen cultivos tolerantes a la sequía y genes eficientes en la utilización del nitrógeno. Los cultivos tolerantes a la sequía están diseñados para brindar una mayor estabilidad en los rendimientos por años. De otra forma, esos cultivos sufrirían debido a las condiciones de sequía. Estos productos reducirán los riesgos en la agricultura tanto en los países desarrollados como en los que están en desarrollo. La eficiencia en el uso del nitrógeno puede contribuir a una significativa reducción en las emisiones de los gases del efecto invernadero y a la vez, mantener un alto rendimiento de los cereales a menores niveles de nitrógeno.


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